Llego el día, Aldo había dicho en casa que iba a quedarse en la casa del chino en su casa, Giu vivía sola así que no tenía problema, fue un viernes, el sábado trabajaban con ropa de calle así que llevaron ropa de vestir en sus mochilas.
Aldo espero en el C.C Risso a que Giu esperase, tenía un horario más flexible que ella debido al puesto que tenía. Estaba ansioso, había estado en este escenario anteriormente, pero por alguna razón en particular se sentía más nervioso de lo usual, como si presintiese que algo iba a cambiar a partir de ahora en adelante.
- Aló Chino?
- Habla hermano como estás? - contestaba el chino
- Nada aquí haciendo hora fumándome un puchito por Risso, que planes para hoy?
- La verdad en casa tu que tal?
- Estoy esperando a Giu, hoy es hermano, después de tanto tiempo hoy se me abre el arco.
- Éxitos hermano, ya era hora me haz hablado de ella como por más de dos meses.
- Si pues, lo bueno se hace esperar.
- Dale bro un abrazo cuídate.
Giu llega caminando rápido, le pasa la voz a Aldo y sin decir nada lo jala adentro del telo, una vez en la habitación ambos nerviosos, le confiesa que entrar a un hospedaje siempre le ha dado roche por lo que prefiere ser bastante veloz al entrar y de preferencia estar tapada, el hecho que se haya dado en la época COVID ayuda a que nadie los reconozca. Se ponen a ver televisión y a conversar acerca de las consecuencias de lo que podría pasar, al final deciden seguir adelante y empiezan la faena. Al principio tímidos como toda pareja que hace el amor por primera vez, pero más adelante ya los besos no se podían diferenciar era como un duelo entre dos leones salvajes luchando por el territorio, cayeron rendidos y ni bien terminaron quedaron en un silencio incomodo.
Habían acordado no ser nada más que un tire, no mezclaban sentimientos pero con el pasar del tiempo esto iba a cambiar, ese dicho que dice "estar enchuchado" si tiene sentido, cuando una persona gusta de la forma de tirar de la otra, los sentimientos florecen como decía el gran Neruda "las relaciones se componen de 50% amor y 50% sexo". Y ellos ya habían superado ese porcentaje, se gustaban en todos los aspectos, pero como todo en exceso si no se sabe controlar puede desbordarse.
La pasión que ejercían ambos hizo que las discusiones al igual que el sexo fueran demasiado intensas, no llegaban a los golpes pero si a los gritos, insultos. Lo extraño es que todo esto no debería haber pasado si se hubiese respetado desde un inicio el acuerdo de solo sexo, pero quién podía culparlos, prácticamente eran iguales.
A través de los meses que estuvieron juntos tuvieron muchas vivencias y a pesar que Giu siempre recuerda a Aldo como un patán que jamás le dijo para tener una relación seria, la verdad es que para Aldo el hecho de serle fiel a Giu, algo que hace muchas relaciones atrás no respetaba, era suficiente como para a su entender ser su enamorado, el único problema es que Giu nunca lo escucho de sus labios y por ende no lo entendió así. Esa mala comunicación fue lo que destruyo lo que pudo llegar a ser una relación perfecta.
Un tiempo después se reencontraron pero únicamente para darle pase a sus instintos más bajos, Aldo ya no quería algo único estaba en su etapa de perro y Giu por más ilusionada que estuviese con él, sabía que no iba a cambiar, ya no estaban laborando en la misma oficina y eso dificultaba el verse seguido.
Es una historia que a más de uno debe haberle pasado, lo importante es saber lo mejor de ella y poder aplicarlo en las siguientes de la vida de ambos.
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